8.11.10

Jesus Eguiguren: " En Navidad"

Nunca había prestado la debida atención al presidente del PSE, Jesús Eguiguren. Anoche, viendo el programa del Follonero (Jordi Évole), le descubrí como uno de los personajes más interesantes de la política vasca actual. Quizás el que más sepa lo que se cuece dentro del puchero dejando a un lado a los propios cocineros. Fue el último negociador con ETA y con Batasuna. Un hombre que se jugó el tipo para que la puerta que una vez se abrió terminara por conducir al otro lado de las sombras. Y le cerrarón la puerta en las narices con dos asesinatos en Barajas.

Ayer contó muchas cosas pero seguramente fueron pocas comparadas con todas las que podría contar. Contó cómo, tras el mencionado atentado, Otegi aún pretendía que aquello no supusiera el final de una tregua que nunca lo fue del todo. De un proceso que, realmente, nunca llegó a comenzar de verdad. Habló de sus comidas con Josu Ternera, de sus viajes en coche prestado a su encuentro. Y aún así fue poco lo que dijo. Cuánto debe guardar aún en su memoria. Su cara era un poema, uno de no ficción como los de David, al recordar cómo un trabajo de tantos años se derrumbó junto con la T-4.

Y por todo esto, desde que los primeros vientos de cambio soplaron a principios de Septiembre, sus palabras han sido las que más esperanza han sembrado en mí. Las más de fiar. Las que me hacen pensar que ya estamos llegando.



Mientras, en Al Aaiún, cada vez más lejos.

3 comentarios:

Dano dijo...

Epa !

A mi también me sorprendio muchisimo la entrevista, muy interesantes sus impresiones y es cierto que su cara lo decía todo.

Y pensar que ahora se le estan echando todos encima por dichas declaraciones ... Incluso he oido en el radio que Alcaráz piensa demandarle ...

Si es que vaya clase política que tenemos ...

Oskar dijo...

Es muy patético lo de Alcaraz y su tropa.

Me gusta el enlace de tu nombre jejej

Anónimo dijo...

Lo lamentable es que un político se reuna con un asesino en busca y captura.
Pero vosotros a lo vuestro, las víctimas son las culpables y vosotros los buenos.