18.10.10

Un poema de Jorge Riechmann

Bailar es el ritmo de vida más afortunado; bailar,
cuando creíamos no poder hacerlo mas, es una
victoria lograda.
MARCELLE SAUVAGEOT



Él sale a cazar, ella se queda charlando y cuidando el fuego. Desde ese instante primordial, parecería que los papeles del drama quedan repartidos para toda la eternidad. Seguirían decenas de miles de años de encuentros difíciles, de desamor preprogramado, de sensualidad apenas mordisqueada, de lances vampíricos, de santificada ignominia.

Por eso detengámonos, elevemos una plegaria muda a los pájaros rojinegros de ojos siempre abiertos que conocen los engranajes de la leyenda y ahora están haciendo moverse el Sol, apoyemos ambas manos sobre el fulcro de mediodía: ¿y si en el momento siguiente él vuelve, deja caer las armas, ofrece un buche de licor, conversan, se retiran para amarse larga y parsimoniosamente, y salen luego juntos a recoger hojas y frutos?

JORGE RIECHMANN. Conversaciones entre alquimistas. Tusquets Ed. (2007)

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