12.10.10

Adiós a Manuel Alexandre


Algo de diferente tiene el mundo de la cultura en general, y del cine en particular, en lo que a apego a gente desconocida se refiere. No es la primera vez que me pasa que, al sucederle algo a algún artista que en principio solamente debería afectar a sus allegados, yo me siento como si a alguien cercano le hubiera ocurrido. No como si fuera un familiar o un amigo -en la mayor parte de los casos- pero sí como si le ocurriera a ese vecino que llevas viendo toda la vida y con el que te gusta detenerte a hablar de vez en cuando.

Será que de tanto explorar en su cómplice compañía otros mundos creados, de tanto aprender, imaginar, volar a través de sus frases ficticias o su reales creaciones, su cara, sus gestos, su voz o su pluma nos es tan familiar como la del vecino que antes mencionaba.

Por eso dolió la muerte de Mario y duele hoy la de Manuel Alexandre.

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