1.10.09

Tres millones de euros

No hace falta abrir en canal lo que somos. Se puede ver desde bien lejos. El huracán que todo lo devora y lo confunde parece una costumbre arraigada desde antaño. De esas que no hay que tocar, de las que no generan dudas. Tan natural como respirar.

Duermo. Trabajo. Como. Amo.

Y engrano perfectamente con lo que me toca. Por algo será así. Para qué preguntarme nada. Es así. Y si puedo dormir, trabajar, comer, amar...¿Hay motivo para la queja? Sería injusto, egoísta.

Aún así me quejo.

2 comentarios:

Rodolfo Serrano dijo...

Releyendo tu blog, encuentro un post con mi nombre. Es un honor para mí. Y te lo agradezco. Me alegra que compartamos tantas cosas. Un abrazo

Arruillo dijo...

A lo mejor la queja viene dada no por uno mismo, sino a través de uno mismo con la mente puesta en todas esas gentes que podrían aliviar sus vidas con sólo una mínima parte de ese dinero.
Un saludo, Oskar