1.10.09

Tres millones de euros

No hace falta abrir en canal lo que somos. Se puede ver desde bien lejos. El huracán que todo lo devora y lo confunde parece una costumbre arraigada desde antaño. De esas que no hay que tocar, de las que no generan dudas. Tan natural como respirar.

Duermo. Trabajo. Como. Amo.

Y engrano perfectamente con lo que me toca. Por algo será así. Para qué preguntarme nada. Es así. Y si puedo dormir, trabajar, comer, amar...¿Hay motivo para la queja? Sería injusto, egoísta.

Aún así me quejo.