11.6.09

Los polos opuestos

Es falso. Me dan igual mis estudios que lo verifican. Los polos opuestos a veces ni siquiera saben de la existencia del otro así que como para atraerse. Ayer vi dos reportajes. El primero en La Primera. “¿Los ricos también lloran?” tenía por título y, no hay duda, ganas de llorar todas las del mundo al verlo. Gente viviendo en la opulencia hasta unos límites insospechables. Chavales de mi edad que pasan por este mundo con un concepto de la vida que no puedo ni siquiera reproducir con palabras. A todo tren. O a todo helicóptero, yate o lo que se les antojase. Una barbaridad. Una ordinariez como decía una mujer insustancial del reportaje. Ella lo decía porque le preguntaron no sé si cuántos armarios tenía o en qué trabajaba. En fin, que no respondió a la segunda pregunta y ante la primera dijo que ella para esas funciones tenía habitaciones. En fin. Pero lo peor no fue eso. Vino a decir que, con todo esto de la crisis, lo peor peor peor de todo no son las personas que pasan dificultades severas. Al fin y al cabo están acostumbradas decía. Lo peor peor peor era que algunos amigos suyos acostumbrados a la vida requeteacomodada ahora tenían que apretarse el cinturón. Sentí odio, sí, sin medias tintas, mea culpa, he pecado y todo eso. Pero sentí muchas ganas de que le pasara algo malo. Y digo en serio que no es un sentimiento del que me sienta orgulloso.

 

En el otro reportaje, en la ETB 2, el polo opuesto. El que seguramente sí sepa del primer polo, y puede que hasta le atraiga. Pero no viceversa. Personas viviendo en la calle. Vale, sí, lo de siempre, lo sabemos, lo conocemos, cierto es. Pero no por ello es menos triste, desesperante, descorazonador. Un contraste brutal. Amargura absoluta.

 

Y luego,en las noticias, esto, que seguramente habrán leído, visto u oído.

Estoy asqueado.

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