31.12.08

Irati

Hoy he conocido a Irati.


Es una niña que vive en Txurdinaga, acogida en una familia. Me he enamorado de ella nada más verla. Es una niña preciosa. Y me he puesto a pensar en lo que supone este fenómeno de las familias de acogida. En el bien que hacen. En que existe gente con un corazón inmenso.


Irati vive en casa de Bego, Saioa y Ruth. Bego fue la primera de Euskadi que acogió en su hogar a niños que lo necesitaban hace ya unos cuantos años. Nunca he hablado con ella pero creo que es un ejemplo de lo que el ser humano puede llegar a dar y tan pocas veces entrega.


Los niños que van a familias de acogida son pequeños cuyos padres no pueden atender debidamente por motivos diversos. Por eso pasan cierto tiempo en un hogar donde puedan seguir creciendo con las atenciones necesarias. Si hubierais visto a Irati, sus ojos, sus manos diminutas que agarraban mis dedos con tanta fuerza, sería más fácil entender que esa niña, como todas, son tesoros que desgraciadamente, a veces, sufren más de lo debido.


Pero también existe gente como Bego, que abren las puertas de su alma y entregan gran parte de sí mismas para que el mundo gire mejor.



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