24.8.08

Corazón tan blanco de Javier Marías

Hace unos meses terminé de leer la trilogía "Tu rostro mañana" con la que conocí como novelista a Javier Marías. Anteriormente había leído sus artículos en El Semanal donde era vecino de página de Arturo Pérez Reverte el que acostumbraba a denominarle el perro inglés.

Cuando acabé el último volumen de "Tu rostro mañana" me di cuenta de que estaba ante un escritor que necesitaba descubrir aún más, ante una manera de escribir que me conquistó. La casualidad hizo que Fernando escribiera sobre aquel libro y me recomendó "Corazón tan blanco". Una novela muy laureada que no tardé en adquirir.

La larga lista de libros pendientes hizo que empezará no hace demasiado con este otro libro que hoy mismo he terminado. Sin duda la recomendación tenía sentido. El libro es una maravilla. El estilo de Javier Marías me cautiba, me engancha y, además, me enriquece.

Os recomiendo a todos los que no conocéis a este autor que no tardéis en hacerlo. Es un lujo para la novela española.

En la completa página del escritor podéis encontrar mucha información sobre sus artículos y novelas.

De esa misma web:

"No he querido saber, pero he sabido que una de las niñas, cuando ya no era niña y no hacía mucho que había regresado de su viaje de bodas, entró en el cuarto de baño, se puso frente al espejo, se abrió la blusa, se quitó el sostén y se buscó el corazón con la punta de la pistola... "
Así comienza la nueva y magistral novela de Javier Marías, Corazón tan blanco. Pero "eso fue hace mucho tiempo", según añade el narrador: ahora es él quien está recién casado, con Luisa, y en su propio viaje de novios, estando en La Habana, ve desde el balcón de su hotel a una mujer desconocida que espera en la calle y que durante unos segundos lo confundirá con la persona con quien se ha citado. A partir de entonces el narrador sentirá un creciente e inexplicable malestar ("presentimientos de desastre") ante su recién inaugurado matrimonio, e intuirá que la explicación tal vez esté en el pasado y por tanto en su propio origen, ya que su padre, Ranz, hubo de casarse tres veces para que él pudiera nacer. Lejos del investigador, el narrador de esta novela es, por el contrario, un hombre que prefiere no saber, consciente de lo peligroso que resulta escuchar y de que, una vez oídas las cosas, ya no pueden olvidarse. Traductor e intérprete de profesión (acostumbrado por ello a escuchar y a interpretarlo todo, hasta los gestos, hasta lo que no se dice), verá desencadenarse una doble acción: la del pasado misterioso y amenazante , que va insinuándose y contándose a su pesar, y la del presente inestable y amenazado, que lo hará oscilar entre su madrileña casa conyugal y los foros internaciones de Nueva York y Ginebra, con escenas tan sutiles y divertidas como la del encuentro entre un alto cargo español y una adalid inglesa que necesitarán de sus caprichosos servicios interpretativos para entenderse.
Una serie de personajes irán anunciando o revelando la apasionante historia: desde el padre, Ranz, desenvuelto experto en arte, hasta la antigua amante Berta, una mujer que cojea y que envía y recibe vídeos muy personales en busca de hombres que aún la ilusionen; desde el nada escrupuloso Custardoy, reacio compañero de los juegos de la infancia, hasta la risueña y cantarina abuela cubana, pasando por la desesperada mujer del hotel de La Habana y su amante español a quien nunca se ve, o el enigmático y huidizo individuo que responde por el apodo de "Bill". La vigorosa e hipnótica prosa de Javier Marías configura en espiral esta extraordinaria novela sobre el secreto y su posible conveniencia, sobre el matrimonio, el asesinato, la instigación, sobre la sospecha, sobre el hablar y el callar y sobre los corazones que poco a poco se van tiñendo, según ven "transcurrir el transcurrido tiempo" y acaban sabiendo lo que nunca quisieron saber...

1 comentario:

Leithient dijo...

Tomo nota. Necesito renovarme como lectora.