29.8.08

Tengo un sueño


Un día como ayer de hace 45 años se pronunció uno de los discursos más importantes que haya escuchado el ser humano. No es casualidad que el candidato demócrata a la presidencia de Estados Unidos, Barack Obama, decidiera hacer ayer su discurso de aceptación de dicha candidatura. Pero no es lo mismo.

Creo que es un buen momento para que leamos el discurso que Martin Luther King ofreció el 28 de Agosto de 1963 en Washington, D.C.. Él habla de los negros pero podemos extrapolarlo a todos los oprimidos por la injusticia global. Él habla de Estados Unidos pero podemos extrapolarlo al mundo entero de hoy en día.

TENGO UN SUEÑO

Estoy orgulloso de reunirme con ustedes hoy, en la que será ante la historia la mayor manifestación por la libertad en la historia de nuestro país.

Hace cien años, un gran estadounidense, cuya simbólica sombra nos cobija hoy, firmó la Proclama de la emancipación. Este trascendental decreto significó como un gran rayo de luz y de esperanza para millones de esclavos negros, chamuscados en las llamas de una marchita injusticia. Llegó como un precioso amanecer al final de una larga noche de cautiverio. Pero, cien años después, el negro aún no es libre; cien años después, la vida del negro es aún tristemente lacerada por las esposas de la segregación y las cadenas de la discriminación; cien años después, el negro vive en una isla solitaria en medio de un inmenso océano de prosperidad material; cien años después, el negro todavía languidece en las esquinas de la sociedad estadounidense y se encuentra desterrado en su propia tierra.

Por eso, hoy hemos venido aquí a dramatizar una condición vergonzosa. En cierto sentido, hemos venido a la capital de nuestro país, a cobrar un cheque. Cuando los arquitectos de nuestra república escribieron las magníficas palabras de la Constitución y de la Declaración de Independencia, firmaron un pagaré del que todo estadounidense habría de ser heredero. Este documento era la promesa de que a todos los hombres, les serían garantizados los inalienables derechos a la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad.

Es obvio hoy en día, que Estados Unidos ha incumplido ese pagaré en lo que concierne a sus ciudadanos negros. En lugar de honrar esta sagrada obligación, Estados Unidos ha dado a los negros un cheque sin fondos; un cheque que ha sido devuelto con el sello de "fondos insuficientes". Pero nos rehusamos a creer que el Banco de la Justicia haya quebrado. Rehusamos creer que no haya suficientes fondos en las grandes bóvedas de la oportunidad de este país. Por eso hemos venido a cobrar este cheque; el cheque que nos colmará de las riquezas de la libertad y de la seguridad de justicia.

También hemos venido a este lugar sagrado, para recordar a Estados Unidos de América la urgencia impetuosa del ahora. Este no es el momento de tener el lujo de enfriarse o de tomar tranquilizantes de gradualismo. Ahora es el momento de hacer realidad las promesas de democracia. Ahora es el momento de salir del oscuro y desolado valle de la segregación hacia el camino soleado de la justicia racial. Ahora es el momento de hacer de la justicia una realidad para todos los hijos de Dios. Ahora es el momento de sacar a nuestro país de las arenas movedizas de la injusticia racial hacia la roca sólida de la hermandad.

Sería fatal para la nación pasar por alto la urgencia del momento y no darle la importancia a la decisión de los negros. Este verano, ardiente por el legítimo descontento de los negros, no pasará hasta que no haya un otoño vigorizante de libertad e igualdad.

1963 no es un fin, sino el principio. Y quienes tenían la esperanza de que los negros necesitaban desahogarse y ya se sentirá contentos, tendrán un rudo despertar si el país retorna a lo mismo de siempre. No habrá ni descanso ni tranquilidad en Estados Unidos hasta que a los negros se les garanticen sus derechos de ciudadanía. Los remolinos de la rebelión continuarán sacudiendo los cimientos de nuestra nación hasta que surja el esplendoroso día de la justicia. Pero hay algo que debo decir a mi gente que aguarda en el cálido umbral que conduce al palacio de la justicia. Debemos evitar cometer actos injustos en el proceso de obtener el lugar que por derecho nos corresponde. No busquemos satisfacer nuestra sed de libertad bebiendo de la copa de la amargura y el odio. Debemos conducir para siempre nuestra lucha por el camino elevado de la dignidad y la disciplina. No debemos permitir que nuestra protesta creativa degenere en violencia física. Una y otra vez debemos elevarnos a las majestuosas alturas donde se encuentre la fuerza física con la fuerza del alma. La maravillosa nueva militancia que ha envuelto a la comunidad negra, no debe conducirnos a la desconfianza de toda la gente blanca, porque muchos de nuestros hermanos blancos, como lo evidencia su presencia aquí hoy, han llegado a comprender que su destino está unido al nuestro y su libertad está inextricablemente ligada a la nuestra. No podemos caminar solos. Y al hablar, debemos hacer la promesa de marchar siempre hacia adelante. No podemos volver atrás.

Hay quienes preguntan a los partidarios de los derechos civiles, "¿Cuándo quedarán satisfechos?"

Nunca podremos quedar satisfechos mientras nuestros cuerpos, fatigados de tanto viajar, no puedan alojarse en los moteles de las carreteras y en los hoteles de las ciudades. No podremos quedar satisfechos, mientras los negros sólo podamos trasladarnos de un gueto pequeño a un gueto más grande. Nunca podremos quedar satisfechos, mientras un negro de Misisipí no pueda votar y un negro de Nueva York considere que no hay por qué votar. No, no; no estamos satisfechos y no quedaremos satisfechos hasta que "la justicia ruede como el agua y la rectitud como una poderosa corriente".

Sé que algunos de ustedes han venido hasta aquí debido a grandes pruebas y tribulaciones. Algunos han llegado recién salidos de angostas celdas. Algunos de ustedes han llegado de sitios donde en su búsqueda de la libertad, han sido golpeados por las tormentas de la persecución y derribados por los vientos de la brutalidad policíaca. Ustedes son los veteranos del sufrimiento creativo. Continúen trabajando con la convicción de que el sufrimiento que no es merecido, es emancipador.

Regresen a Misisipí, regresen a Alabama, regresen a Georgia, regresen a Louisiana, regresen a los barrios bajos y a los guetos de nuestras ciudades del Norte, sabiendo que de alguna manera esta situación puede y será cambiada. No nos revolquemos en el valle de la desesperanza.

Hoy les digo a ustedes, amigos míos, que a pesar de las dificultades del momento, yo aún tengo un sueño. Es un sueño profundamente arraigado en el sueño "americano".

Sueño que un día esta nación se levantará y vivirá el verdadero significado de su credo: "Afirmamos que estas verdades son evidentes: que todos los hombres son creados iguales".

Sueño que un día, en las rojas colinas de Georgia, los hijos de los antiguos esclavos y los hijos de los antiguos dueños de esclavos, se puedan sentar juntos a la mesa de la hermandad.

Sueño que un día, incluso el estado de Misisipí, un estado que se sofoca con el calor de la injusticia y de la opresión, se convertirá en un oasis de libertad y justicia.

Sueño que mis cuatro hijos vivirán un día en un país en el cual no serán juzgados por el color de su piel, sino por los rasgos de su personalidad.

¡Hoy tengo un sueño!

Sueño que un día, el estado de Alabama cuyo gobernador escupe frases de interposición entre las razas y anulación de los negros, se convierta en un sitio donde los niños y niñas negras, puedan unir sus manos con las de los niños y niñas blancas y caminar unidos, como hermanos y hermanas.

¡Hoy tengo un sueño!

Sueño que algún día los valles serán cumbres, y las colinas y montañas serán llanos, los sitios más escarpados serán nivelados y los torcidos serán enderezados, y la gloria de Dios será revelada, y se unirá todo el género humano.

Esta es nuestra esperanza. Esta es la fe con la cual regreso al Sur. Con esta fe podremos esculpir de la montaña de la desesperanza una piedra de esperanza. Con esta fe podremos trasformar el sonido discordante de nuestra nación, en una hermosa sinfonía de fraternidad. Con esta fe podremos trabajar juntos, rezar juntos, luchar juntos, ir a la cárcel juntos, defender la libertad juntos, sabiendo que algún día seremos libres.

Ese será el día cuando todos los hijos de Dios podrán cantar el himno con un nuevo significado, "Mi país es tuyo. Dulce tierra de libertad, a tí te canto. Tierra de libertad donde mis antesecores murieron, tierra orgullo de los peregrinos, de cada costado de la montaña, que repique la libertad". Y si Estados Unidos ha de ser grande, esto tendrá que hacerse realidad.

Por eso, ¡que repique la libertad desde la cúspide de los montes prodigiosos de Nueva Hampshire! ¡Que repique la libertad desde las poderosas montañas de Nueva York! ¡Que repique la libertad desde las alturas de las Alleghenies de Pensilvania! ¡Que repique la libertad desde las Rocosas cubiertas de nieve en Colorado! ¡Que repique la libertad desde las sinuosas pendientes de California! Pero no sólo eso: ! ¡Que repique la libertad desde la Montaña de Piedra de Georgia! ¡Que repique la libertad desde la Montaña Lookout de Tennesse! ¡Que repique la libertad desde cada pequeña colina y montaña de Misisipí! "De cada costado de la montaña, que repique la libertad".

Cuando repique la libertad y la dejemos repicar en cada aldea y en cada caserío, en cada estado y en cada ciudad, podremos acelerar la llegada del día cuando todos los hijos de Dios, negros y blancos, judíos y cristianos, protestantes y católicos, puedan unir sus manos y cantar las palabras del viejo espiritual negro: "¡Libres al fin! ¡Libres al fin! Gracias a Dios omnipotente, ¡somos libres al fin!"

Martin Luther King,
Washington, DC
28 de agosto de 1963

28.8.08

El hombre delgado que no flaqueará jamás

Ese es el título del nuevo single de uno de los mejores artistas, cantantes, creadores, autores que ha dado este pachanguero país.

Enrique Bunbury vuelve tras la increíble gira que nos trajo de nuevo a los escenarias a Héroes del Silencio. El disco llevará por título "Hellvile De Luxe"y no tengo ninguna duda de que será uno de los álbumes del año. Para muestra esta canción que podéis escuchar en el reproductor de música de este blog.

Jugar a matar

Mira los niños que hay en el parque de debajo de tu casa, o mira a tu hermana pequeña, a tu hija, a tu sobrino, a tus nietos, mira sus manos. Mira sus ojos. Ellos y ellas podrían vivir muy lejos de donde viven. También podrían estar rodeados de adultos. Adultos que ofrecen a tu hermana, a tu hija, a tu sobrino, a tus nietos bombas con las que terminar con su vida de trece años. Les ofrecen como juego último y eterno jugar a matar. A matar, quizás, a tu otra hermana, a tu otra hija, a tu otro sobrino, a tus otros nietos.

En estos momentos, ahora mismo, en este segundo que pasa y en el que lees estas palabras, y en el segundo siguiente del que todavía no eres consciente, hay en el mundo niños y niñas que están preparándose para acabar con su vida, y si hay suerte, con la de muchas otras personas que estén a su vera.

No sé cuánto haces para que no sea así. Yo, obviamente, no hago lo suficiente y, seguramente, no hago todo lo que puedo.

24.8.08

Corazón tan blanco de Javier Marías

Hace unos meses terminé de leer la trilogía "Tu rostro mañana" con la que conocí como novelista a Javier Marías. Anteriormente había leído sus artículos en El Semanal donde era vecino de página de Arturo Pérez Reverte el que acostumbraba a denominarle el perro inglés.

Cuando acabé el último volumen de "Tu rostro mañana" me di cuenta de que estaba ante un escritor que necesitaba descubrir aún más, ante una manera de escribir que me conquistó. La casualidad hizo que Fernando escribiera sobre aquel libro y me recomendó "Corazón tan blanco". Una novela muy laureada que no tardé en adquirir.

La larga lista de libros pendientes hizo que empezará no hace demasiado con este otro libro que hoy mismo he terminado. Sin duda la recomendación tenía sentido. El libro es una maravilla. El estilo de Javier Marías me cautiba, me engancha y, además, me enriquece.

Os recomiendo a todos los que no conocéis a este autor que no tardéis en hacerlo. Es un lujo para la novela española.

En la completa página del escritor podéis encontrar mucha información sobre sus artículos y novelas.

De esa misma web:

"No he querido saber, pero he sabido que una de las niñas, cuando ya no era niña y no hacía mucho que había regresado de su viaje de bodas, entró en el cuarto de baño, se puso frente al espejo, se abrió la blusa, se quitó el sostén y se buscó el corazón con la punta de la pistola... "
Así comienza la nueva y magistral novela de Javier Marías, Corazón tan blanco. Pero "eso fue hace mucho tiempo", según añade el narrador: ahora es él quien está recién casado, con Luisa, y en su propio viaje de novios, estando en La Habana, ve desde el balcón de su hotel a una mujer desconocida que espera en la calle y que durante unos segundos lo confundirá con la persona con quien se ha citado. A partir de entonces el narrador sentirá un creciente e inexplicable malestar ("presentimientos de desastre") ante su recién inaugurado matrimonio, e intuirá que la explicación tal vez esté en el pasado y por tanto en su propio origen, ya que su padre, Ranz, hubo de casarse tres veces para que él pudiera nacer. Lejos del investigador, el narrador de esta novela es, por el contrario, un hombre que prefiere no saber, consciente de lo peligroso que resulta escuchar y de que, una vez oídas las cosas, ya no pueden olvidarse. Traductor e intérprete de profesión (acostumbrado por ello a escuchar y a interpretarlo todo, hasta los gestos, hasta lo que no se dice), verá desencadenarse una doble acción: la del pasado misterioso y amenazante , que va insinuándose y contándose a su pesar, y la del presente inestable y amenazado, que lo hará oscilar entre su madrileña casa conyugal y los foros internaciones de Nueva York y Ginebra, con escenas tan sutiles y divertidas como la del encuentro entre un alto cargo español y una adalid inglesa que necesitarán de sus caprichosos servicios interpretativos para entenderse.
Una serie de personajes irán anunciando o revelando la apasionante historia: desde el padre, Ranz, desenvuelto experto en arte, hasta la antigua amante Berta, una mujer que cojea y que envía y recibe vídeos muy personales en busca de hombres que aún la ilusionen; desde el nada escrupuloso Custardoy, reacio compañero de los juegos de la infancia, hasta la risueña y cantarina abuela cubana, pasando por la desesperada mujer del hotel de La Habana y su amante español a quien nunca se ve, o el enigmático y huidizo individuo que responde por el apodo de "Bill". La vigorosa e hipnótica prosa de Javier Marías configura en espiral esta extraordinaria novela sobre el secreto y su posible conveniencia, sobre el matrimonio, el asesinato, la instigación, sobre la sospecha, sobre el hablar y el callar y sobre los corazones que poco a poco se van tiñendo, según ven "transcurrir el transcurrido tiempo" y acaban sabiendo lo que nunca quisieron saber...

14.8.08

Estocolmo

No entiendo qué pasa por la cabeza de una mujer cuando responde con caricias a las hostias que un tipejo le regala. Hay algo en nosotros, los seres humanos, que nos acerca demasiado a veces a quienes nos agreden. Sucede cuando el verdugo está unido por fuertes nudos a la víctima. Nudos que un día dieron seguridad, estabilidad, bienestar…pero que acaban por cortar la circulación, un torniquete a la libertad.

Una mujer reniega de un hombre que está comatoso por intentar deshacer los nudos. No solo eso sino que defiende a capa y espada los puños que amoratan su vida. Y entonces encontramos que al borde de la muerte se sitúa el defensor, con un fino hilo de vida a punto de romperse. La prisión del agresor no soluciona el extraño amor que esa mujer es capaz de seguir profesando por él. El mundo siempre ha estado loco. Loco y enfermo.

No es decepción simplemente, quizás no quepa siquiera tal concepto, es algo más fuerte contra lo que es muy difícil luchar. En la televisión ponen en duda si merece la pena jugar desde fuera contra el cáncer que no ve quien lo padece. Ese es el mensaje cobarde y tan en boga que algunos no tienen reparos en promocionar. Así con todo.

No diga nada, no lo cuente, cállese. No vaya a ser que luego sea usted el que salga perdiendo.

11.8.08

¿Por qué la salud es de pago en EE.UU.?

El otro día mi amiga Iratxe me mandaba un correo para que leyera un artículo muy interesante que nos habla de cuál es la razón que hay para que en Estados Unidos la sanidad siga siendo un bien que no llega a todos los ciudadanos de aquel país, analizado además a propósito de las recientes primarias. Lo comparto también con todos vosotros:

¿Por qué la salud es de pago en EE.UU.?

7.8.08

Regreso al futuro IV



Acabo de saber (hoy día 1 de septiembre) que este pedazo de sketch de Muchachada Nui fue dirigido por el gran Nacho Vigalondo.