22.7.08

20 aniversario de Amanece que no es poco

Hay determinadas películas que se convierten en algo importante. Pueden ser importantes por muchas razones y muy diversas. Pero es que existen películas especiales porque nos han hecho reír. Hacer reír de verdad no es algo fácil, y no hablo además de humor simplón o predecible.

"Amanece que no es poco" es una de esos largometrajes que se quedan grabados en tu memoria, cuyas escenas eres capaz de repetir hasta la saciedad y que, además, cada vez te pueden hacer más gracia. Es lo absurdo llevado al extremo y perfectamente hecho. Con calidad. Porque no es lo mismo contar una tontería que crear una tontería. Una tontería que te apetece ver de vez en cuando para partirte el culo con tus colegas y que nunca vas a olvidar. No hace falta que las películas hablen del amor y de las cosas bonitas para que te marque, para que la metas en tu filmografía predilecta.

Estos últimos días han celebrado en Ayna (Albacete) el veinte aniversario de la cinta. Siento verdadera envidia por no haber podido estar allí riéndome a carcajadas con un hombre que su meta en la vida es suicidarse, o con uno que se pasea por el pueblo en pijama, o con otro que, por ser sudamericano, unos días va en bici y otros días huele bien.

Y cantar con un montón de gente eso de "Causa admiración, causa admiración, causa admiración cómo trabaja el corazón".


Y ahora examen:

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