5.6.08

Barrer las calles

Cuando vamos creciendo podemos ver desde la distancia nuestros errores, cosas que si diéramos marcha atrás no volveríamos a repetir. Desde la distancia que nos da el tiempo podemos ver también los errores de otros.

Creo que cualquier persona comprometida consigo misma y con el mundo en el que vive debería hacer lo posible por no repetir los fallos propios y ajenos. Mirando por el retrovisor de los años sabemos que tropezamos en las mismas piedras en innumerables ocasiones. Algunas veces somos conscientes de que caeremos sin ninguna posibilidad de remediarlo. La mayoría de las veces, cuando repetimos a metedura de pata, no tenemos ni idea de que esto ya ha pasado antes y de que mejor no tirar por ahí.

Cuando algunas autoridades se propusieron sacar de las calles los vestigios de una época en la que un pueblo entero estaba subyugado a punta de fusil algunos iluminados dijeron que no tenía sentido. Que mejor dejar las cosas como están y no “reabrir las viejas heridas”. Que no pasaba nada por darles metros cuadrados a quienes no quieren la libertad de los demás, a quienes taparon los ojos, las bocas y el alma a muchas personas. No fueron dos o tres los que se empeñaron en dar cuartel, nunca mejor dicho, al cirujano y sus auxiliares.

Ahora es un juez el que ha decidido reconquistar espacios a favor de la palabra. Lugares que están sobre charcos de sangre se intentarán barrer. Porque fue un error entregarles esos huecos a los enemigos de todos y hay errores que se pueden, cuando se quiere, corregir.

Lo que pasa es que no he escuchado todavía a ninguno de los que estaban frontalmente en contra de sacar de las plazas al caudillo decir nada sobre los nuevos acontecimientos. A algunos el retrovisor no les funciona siempre. Pero claro, no es de extrañar.

2 comentarios:

Manu dijo...

Muy pero que muy bueno. Este me ha encantado Oskar.

Oskar dijo...

Muchas gracias Manu. Un abrazo.