9.4.08

Llamadrazo

Que IU y EB tienen sus diferencias es algo que todos tenemos claro. No me refiero a que existan problemas entre las formaciones, está claro que un sector de IU no ve con buenos ojos ciertas cosas de los vascos y supongo que viceversa. Pero más allá de esto las acciones son las que al fin y al cabo marcan las distancias.

En mi opinión las cabezas más visibles son las que más claramente reflejan esta situación. Llamazares y Madrazo no son la misma cosa. Ni siquiera suscitan las mismas simpatías ni encima del Ebro ni por debajo. Y, sinceramente, por lo que yo he podido hablar con simpatizantes de EB el primero gana al vasco en este sentido.

Al mismo tiempo que muchas personas muestran cierta pena por el abandono de Gaspar están deseando que Javier haga lo propio en Euskadi. Los resultados han sido malos para ambas formaciones tras las elecciones generales y el análisis de esta situación seguramente no será el mismo para la una y la otra. Pero uno se va y otro se queda. Uno asume la derrota, el otro, en mi opinión, se apoltrona.

No sé hasta qué punto dentro de Ezker Batua se es consciente de que Madrazo ya no es un líder válido para el partido, quizás para las personas que están dentro las cosas no están claras por eso yo hablo desde la perspectiva de personas que emiten su voto sin tener una afiliación concreta. Y en este sector la sensación es muy clara: Madrazo debe dar paso a otra generación.

La crisis dentro de IU puede que sea más clara, quizás porque se mueve a otro nivel, pero resulta llamativo que la gente no vea tan necesario que Llamazares diga adiós como que en Ezker Batua exista un cambio fuerte de liderazgo. En ambos casos lo que prima sin duda es un cambio de estrategias, de planteamientos, de maneras de hacer y de líneas a seguir. Pero este cambio debe notarse, debe ser algo visible. No me refiero a que tengan que salir a la luz ningún tipo de trapos sucios ni mucho menos. Me refiero a que la imagen que se transmita a la sociedad cambie. Para esto se necesita frescura, algo ilusionante y Madrazo está quemado, siempre hablando, claro está, a nivel social. A nivel intrapartido no sé cómo serán las cosas. Al parecer, tras el último Consejo Político, Madrazo tiene respaldo suficiente aunque sea gracias a uno de los sectores más castigados por él, el PCE-EPK.

Yo por mi parte no tengo más que incidir en que Ezker Batua necesita transformarse, depender menos de la derecha nacionalista y, sobre todo, marcar distancias respecto a esta. El tripartito ha podido ser válido pero EB empieza a diluirse y lo importante ahora es que se vea qué es este partido y qué pretende, cuál es su alternativa. Para esto me parece esencial cambiar las caras de la formación. Es algo que Llamazares ha hecho de la misma y que Madrazo no parece tener ninguna intención de hacer.

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