10.4.08

La técnica del avestruz

Todo aquel que haya sido estudiante sabrá en qué consiste la técnica del avestruz. Cuando un profesor empieza a otear la clase, cuando dirige sus miradas hacia las caras de los alumnos con una media sonrisa en la que está pensando “no va a tener ni puta idea”, es cuando los alumnos más avezados saben que la mejor manera de salir airoso es que las miradas no se crucen con el docente.

En ese momento, si tuviéramos una cámara con la que ver todo el aula, podríamos observar empíricamente la técnica en cuestión. Unos cuantos alumnos siempre agacharán la cabeza, esconderán su presunta ignorancia imitando al avestruz que introduce si pico en la tierra. Evitar la pregunta es un alivio, otro alumno caerá en la trampa y será quien tartamudee, quien se trabe, quien no sepa como salir airoso de la embarazosa situación.

Pues bien, parece que nuestro lehendakari es uno de estos tipos listos que saben hacerla para que no le caiga el chorreo. Qué avispado es Ibarretxe. Cuando hay un lío de los de verdad es el primero que recuerda sus tiempos en la escuela y se camufla entre el resto de los políticos. Que nadie le vea, que nadie sepa que existe. Otra cosa es cuando tiene que gastarse un pastizal en viajar lo más lejos posible a explicar las bondades de sus planes. Esos planes que sacarán a nuestro pueblo de todos los problemas del mundo mundial.

El gobierno vasco está sumido en extrañas situaciones día sí y día también, unos partidos apuestan por echar a los amigos de los asesinos de las alcaldías, otros no. El suyo ha estado entre éstos últimos hasta antes de ayer. Y claro, no vaya a ser que su ilustrísima se desgaste, se queme, no vaya a ser que alguien se dé cuenta del inmenso morro que gasta este hombre. Como el avestruz, esconde su cabeza en Ajuria-Enea y que no se le vea el pelo.

Ahora sí, ahora que llegan a acuerdos con el PSE empieza a hablar en Radio Euskadi para que se vea lo bueno que es, para que las amamas le sigan queriendo tanto y le animen desde el batzoki cuando pasa en bicicleta por la carretera de al lado.

Existen los profesores que se la saben y que al primero que preguntan es al que agacha la cabecita. Con este hombre voy a hacer de profe malo, conmigo se le han agotado ya las convocatorias.

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