18.1.08

Integrar desintegrando

Eso es lo que en mi opinión quiere hacer el Gobierno de Cataluña. Han decidido separar a los niños inmigrantes que llegan sin saber los idiomas catalán y castellano a la perfección en centros escolares diferenciados. Además alegan la integración de los niños como la razón principal para llevar a cabo este despropósito.

Yo entiendo que la realidad social nos lleva a plantearnos nuevos modelos educativos y de todo tipo ante los cambios que se están dando. No sólo es lógico sino que es lo que se debe hacer. Lo que pasa es que no vale todo. Los gobiernos deben ser cuidadosos siempre con las medidas que toman porque al fin y al cabo son las personas las que van a recibir, directa o indirectamente, los resultados de las mismas. Y, obviamente, no es lo mismo recibir los resultados como un tortazo que como una caricia.

Esta separación no puede nunca ser positiva para la integración de los niños, la razón es muy sencilla: los niños se integran jugando con otros niños. Sencillo, fácil, pero lejos de las entendederas de muchos mayores. No sé si es desconocimiento o simplemente error. Pensar que un niño necesita conocer a la perfección el idioma de otro para poder jugar con él es tan absurdo como triste. Ellos, los niños, tienen la capacidad de, cuando son pequeños, no necesitar sentirse identificados con el de al lado para poder interactuar con él. Es un hecho. Esto no quiere decir que no puedan llegar a sentir empatía o a querer a otros niños; lo que quiere decir es que aun no sintiendo nada de esto puede establecer vínculos que ayuden a la mutua integración en un grupo o colectivo.

Por eso me sorprende que cuando se quiere conseguir que niñas pequeñas jueguen con otros niños de su edad con normalidad, se establezca como primer paso para esto la lejanía, la distancia, el no tener contacto porque no se domine el idioma del grupo grande y receptor por decirlo así.

Es totalmente razonable que existan aulas de apoyo para acelerar el conocimiento de las lenguas pero es absolutamente contraproducente el aislamiento.

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