23.8.07

400

Ese es el número de personas que el estado estadounidense de Texas ha asesinado desde 1982 tras la inyección letal que ha acabado con la vida de Johnny Ray Conner. Y lo peor: amparándose en una Ley que se lo permite. Asesinatos oficiales como este se suceden en nuestro planeta día tras día. Y no parece que los movimientos existentes en contra de la pena de muerte tengan demasiadas posibilidades de conseguir nada al respecto, básicamente porque a la sociedad de losEstados Unidos la han educado a sentirse mucho más segura con esta situación.

Por cierto, me importa bien poco si este señor es culpable o no del asesinato por el que se le ha juzgado, añadir muertos no es mi manera de entender este mundo.

1 comentario:

Rayo Perezoso dijo...

La vida es lo único que tenemos y nadie nos la puede quitar, ni siquiera el estado de Texas... Entiendo que si alguien ha matado a tu madre y violado a tu hermana quieras que se muera o incluso hacerlo tu, pero la justicia no puede ser tan visceral.

Hay mucha gente que dice que lo peor de todo es la muerte de los inocentes (y sino mira Prison Break jejej). Yo creo que lo peor de todo es la pobre gente que acaba en la silla eléctrica por que no puede pagarse un buen abogado, y es que la justicia, a pesar de que es algo que emana de los pueblos, también entiende de dinero.

Ni siquiera Hussein se lo merecía...