16.7.07

Desnudo

Acabo de aterrizar de vuelta de un mundo paralelo. Como si la involución de este mundo que nos toca vivir me cogiera por sorpresa me encuentro descolocado y nervioso. He abandonado por completo este rincón durante las dos semanas que he pasado de campamento en Lagrán (Araba).

Decir que la experiencia en el espacio exterior ha sido increíble, sin duda refuerza mi apuesta por la Educación como instrumento de cambio social, de revolución. Han sido quince días muy especiales, uno de los mejores campamentos que me ha tocado vivir. Y la verdad es que lo único que me tiraba a casa era Yolan. En toda la vorágine de mi convivencia con la naturaleza no he echado nada de menos salvo su calor. No soy muy dado a escribir aquí asuntos tan personales pero quizás haya vuelto con un punto de apertura intimista que antes no tenía ante vosotros. Uno se da cuenta de qué nudos son más fuertes cuando estás atado a la vida diaria y sin duda es ella el Nudo por excelencia. Un nudo fuerte que no duele, que no roza ni hace herida, cuerda de seda.

El mundo puede ser infinito en la nimiedad de una pequeña campa. Arriba las estrellas copulan entre ellas para decirnos excitadas lo que casi nunca somos capaces de escuchar y nuestros oídos se abren de forma infinita para que nos calen hasta los huesos mensajes sinceros y valientes.

Mi apuesta es incondicional, por todo y todos. Porque soy consciente, y tras estos días más aún, de lo que no puedo dejar atrás. De lo que me hace estar ahí, delante de los injustos, para plantarles cara. Porque tú, que eres una estrella, tan PEKEña vista desde lejos pero tan grande al acercarse, sustentas esta alma repleta de eterna nostalgia, felicidad local y tristeza global, una tristeza con vocación optimista a pesar de todo, y este corazón sumergido en aceites de inconformismo idealista, total e insostenible.

Quizás sea culpa de mi tendencia a abrir los ojos ante todo que las lágrimas brotan con más facilidad. No, no estoy deprimido. Al contrario. Pero he descubierto que el llanto ya no se mide en tristeza o felicidad. Hay tantos estados intermedios…incluso paralelos que jamás se cruzarán con esos dos básicos sentimientos. Puedo llorar por todas las manos que he estrechado y por los hombros que quiero abrazar. Puedo llorar porque sé que existe tu sonrisa.

Los pasos han sido escalonados y el camino largo. Tres caminantes cambian el ritmo pero sé que no se apartan de la senda. Han sido compañeros que han llevado mi mochila y han atado fuerte mis botas. Miraré atrás de vez en cuando para otear sus siluetas tranquilas, para que a lo lejos, o a lo cerca, me guiñen un ojo o me den un capón. ¿Hasta dónde vuestros pasos? Hasta aquí, llegaremos juntos, lo sé. Y todos los demás.

Hoy vuelvo a tu piel y tiemblo. Mi complejo de Peter Pan se agrava ante ti. No crezcas demasiado, sigue volando. Acércate.

Mis palabras hoy se diluyen de una forma a la que no estoy ni estáis acostumbrados, se entrelazan complejas ideas que pueden no adoptar ninguna forma real, nada que ya exista de por sí. Entiendo que pueda suponeros un esfuerzo que no lleva a nada leer en esta ocasión. Volved mañana si os apetece, será como siempre, o casi.

1 comentario:

Yolan dijo...

jo...que puedo decir yo??
pues que no quiero dejar de ser ese nudo txiki...