22.6.07

Y siguen oprimiendo

Nada. Resulta que, como a otras personas nos pasa muchas veces, a unos muchachitos de la ETA metralleta se les había olvidado donde tenían aparcado el coche. Claro, ya sabéis lo que suele pasar en estos casos, que un señor con gafas de sol y bigote, muy malo y muy fascista todo él ve el coche y en vez de devolvérselo a su dueño como éticamente debiera haber hecho, coge y no se le ocurre otra cosa que abrirlo a ver qué hay dentro. Desde luego que uno ya no sabe hasta qué punto tenemos que tragar con esta opresión policial y desmantelamiento de la cultura vasca. Dicen, comentan, se rumorea que el señor del tricornio cuando llega a casa por las noches se dedica a quemar lauburus de esos que nos hacen mucho más vascos y, por si fuera poco herético tal hecho, también pone una foto de Aita Arzalluz por la Gloria de Dios y lo utiliza a modo de diana lanzándole, no dardos sino flechas falangistas y más españolas que Manolo Escobar.

Como podéis ver uno ya no puede ni dejar el coche aparcado más de dos días en el mismo sitio, vaya, que está claro que los intereses de las multinacionales petroleras al servicio de los estados totalitaristas como el Estado Estatal, dejan muy claras sus directrices a todos los estamentos públicos y el agente en cuestión se debió cabrear mucho porque alguien con una apodo cómico (seguramente es así) no gastase litros y litros de combustible para trasladarse de un lugar a otro. Una vergüenza.

Y bueno, supongo que lleváis ya un rato pensando que seguro que la actitud del guardia del estado centralista este donde nos obligan a vivir vino motivada por lo de siempre: la matrícula. No hay duda, como tenía matrícula de Bilbao (o San Sebastián o Vitoria o Pamplona o, no creáis que no puede ser, de alguno de los departamentos que se encuentran al otro lado del pirineo pero que son de los nuestros) en seguida se preguntó alguna manera para hacerle la jodienda para todo el día y así poder fardar con sus amigos en la cantina de lo mucho que ha conseguido fastidiar a un vasco terrorista y “aberzale” de esos y que ya se puede morir tranquilo porque ha logrado el máximo objetivo que persigue cualquier hombre decente al sur del Ebro, todo esto entre cañas y tapas que no se pagan porque son una terrible mierda si las comparas con un pintxo de txaka.

Para terminar y nos demos cuenta todos de en qué punto estamos en esta falsa Demokrazia (herriarentzat, danontzat, orain, etc.) ¿no va el tipejo y cuenta a todos (estos andaluces que no saben más que marujear) que en el coche había 130 kilos de explosivos? Y así, suma y sigue, no pararán de vulnerar nuestros derechos, en este caso último, a la intimidad. Puta Españaza.

Ah, por cierto, ¿sabéis que no le han devuelto al coche a nuestro gudari?

3 comentarios:

M@k, el Buscaimposibles dijo...

Muy bueno... salvo porque a lo peor hay quien realmente piense así...

Oskar dijo...

La cosa es que es seguro, y triste, que hay quien piensa así.

Noe dijo...

Esto es como "La Biblia a los vascos" de Vaya Semanita, ¡¡¡Pero mucho más grande!!!

Tú como buen gudari pensarás así no??? Como me digas que no, me chivo a José Vacapequeña xD.

¿Qué tal todo?