3.6.07

Leizean Murgilduz XII. Ángel González

Tras varias semanas en las que la actualidad política no ha dejado margen para nada más hoy tenéis aquí otro poeta que me ha encantado descubrir.

Ángel González nació en Oviedo en 1925. Es un poeta de esos que conoce mucha gente, de esos que han cosechado multitud de premios. En definitiva, un poeta reconocido durante su larguísima trayectoria. A continuación os escribo algunas palabras escritas por él mismo en la introducción que abre su libro "Poemas", una antología realizada por el propio poeta y de la cual he rescatado los versos para esta edición de Leizean Murgilduz:


"La situación histórica en que mis poemas fueron escritos es ya sobradamente conocida y empieza a ser justamente valorada. La recuerdo porque fue importante. Las tensiones sociales que la República puso en evidencia, la revolución asturiana de octubre de 1934, y la guerra civil, fueron los acontecimientos más sobresalientes que jalonaron mi infancia. La posguerra fue el escenario de mi adolescencia y juventud. Vivir todos estos hechos en el seno de una familia politizada, y desde el lado de los que perdieron todas las batallas, determina ciertas actitudes ante la vida (y, por tanto, frente al arte). Por ejemplo: aunque lo hubiese intentado, yo nunca hubiese podido recluirme en una torre de marfil, entre otras razones porque no hay torre capaz de resistir la presión de semejantes circunstancias.”

Me parecía interesante que con palabras del autor nos adentráramos en su poesía. Ahora, y como de costumbre, algunos ejemplos de su obra que espero que os guste tanto como a mí.


ESTO NO ES NADA

Si tuviésemos la fuerza suficiente
para apretar como es debido un trozo de madera,
sólo nos quedaría entre las manos
un poco de tierra.
Y si tuviésemos más fuerza todavía
para presionar con toda la dureza
esa tierra, sólo nos quedaría
entre las manos un poco de agua.
Y si fuese posible aún
oprimir el agua,
ya no nos quedaría entre las manos
nada.


A QUÉ MIRAR, A QUÉ PERMANECER

A qué mirar, a qué permanecer
seguros
de que todo es así, seguirá
siendo...Jamás pudo
ser de otra forma, compacto
y duro,
este -perfecto en su cadencia-
mundo.
Preferible es no ver. Meter las manos
en un oscuro
panorama, y no saber
qué es esto que aferramos, en un puro
afán de incertidumbre, de mentira.
Porque la verdad duele. Y lo único
que te agradezco ya es que me engañes
una vez más...

-«Te quiero mucho...»


CIUDAD

Brillan las cosas. Los tejados crecen
sobre las copas de los árboles.
A punto de romperse, tensas,
las elásticas calles.
Ahí estás tú: debajo de ese cruce
de metálicos cables,
en el que cuaja el sol como en un nimbo
complementario de tu imagen.
Rápidas golondrinas amenazan
fachadas impasibles. Los cristales
transmiten luminosos y secretos
mensajes.
Todo son breves gestos, invisibles
para los ojos habituales.
Y de pronto, no estás. Adiós, amor, adiós.
Ya te marchaste.
Nada queda de ti. La ciudad gira:
molino en que todo se deshace.


ESPERANZA

Esperanza,
araña negra del atardecer.
Tu paras
no lejos de mi cuerpo
abandonado, andas
en torno a mí,
tejiendo, rápida,
inconsistentes hilos invisibles,
te acercas, obstinada,
y me acaricias casi con tu sombra
pesada
y leve a un tiempo.
Agazapada
bajo las piedras y las horas,
esperaste, paciente, la llegada
de esta tarde
en la que nada
es ya posible...
Mi corazón:
tu nido.
Muerde en él, esperanza.


INTRODUCCIÓN A LAS FÁBULAS PARA ANIMALES

Durante muchos siglos
la costumbre fue ésta:
aleccionar al hombre con historias
a cargo de animales de voz docta,
de solemne ademán o astutas tretas,
tercos en la maldad y en la codicia
o necios como el ser al que glosaban.
La humanidad les debe
parte de su virtud y su sapiencia
a asnos y leones, ratas, cuervos,
zorros, osos, cigarras y otros bichos
que sirvieron de ejemplo y moraleja,
de estímulo también y de escarmiento
en las ajenas testas animales,
al imaginativo y sutil griego,
al severo romano, al refinado
europeo,
al hombre occidental, sin ir más lejos.
Hoy quiero —y perdonad la petulancia—
compensar tantos bienes recibidos
del gremio irracional
describiendo algún hecho sintomático,
algún matiz de la conducta humana
que acaso pueda ser educativo
para las aves y para los peces,
para los celentéreos y mamíferos,
dirigido lo mismo a las amebas
más simples
como a cualquier especie vertebrada.
Ya nuestra sociedad está madura,
ya el hombre deja atrás la adolescencia
y en su vejez occidental bien puede
servir de ejemplo al perro
para que el perro sea
más perro,
y el zorro más traidor,
y el león más feroz y sanguinario,
y el asno como dicen que es el asno,
y el buey más inhibido y menos toro.
A toda bestia que pretenda
perfeccionarse como tal
—ya sea
con fines belicistas o pacíficos,
con miras financieras o teológicas,
o por amor al arte simplemente—
no cesaré de darle este consejo:
que observe al homo sapiens, y que aprenda.

ESO ERA AMOR

Le comenté:
-Me entusiasman tus ojos.

Y ella dijo:
-¿Te gustan solos o con rimel?

-Grandes,
respondí sin dudar.

Y también sin dudar
me los dejó en un plato y se fue a tientas.

1 comentario:

ene dijo...

¿te gustan solos o con rimel?

GRANDES-respondí

begi haundixak ikaragarriak direzelako... como se dice mutxas veces, una mirada (complice, como las k mi me gustan) dice mas k mil palabras!!!