12.9.06

Zona Cero

Tiene cuarenta y cinco años y ha traído tres niños al mundo. No trabaja. Quizás sea mejor decir que su trabajo, de jornada ininterrumpida en el hogar, es no remunerado a pesar de que lleva haciéndolo el tiempo suficiente como para haber pasado ya la etapa de becaria tantas veces como habitaciones ha limpiado.

Su madre murió hace ya diez años y desde entonces cuida de su padre. Un hombre acostumbrado al trabajo pues desde que dejó la escuela del pueblo no ha hecho otra cosa, y aquello fue poco después de la guerra. Pero desde hace ya un tiempo no puede estar solo prácticamente ni para dormir.

Ella cobra el paro. Escaso. Ha buscado trabajo pero nunca le toca premio y a veces se cansa del “sigue jugando”. Sobre todo cuando le dicen que el juego es para menores de 35 o cuando se da cuenta de que el premio no es tal. Intenta dar de comer a sus tres vástagos cuidando la hija de una amiga por las tardes. De dar de desayunar, cenar y vestir se encarga la pensión de su padre, a todas luces indigna. A tantos años le queden al padre por vivir tantas años de cenar les quedan a los hijos, otra opción es que abandonen sus estudios e intenten entrar en el mundo laboral.

Ayer, 11 de septiembre, se cumplió el quinto aniversario. Recuerda como, tras hablar con sus hijos, o sus hijos con ella, decidió romper con el hombre que la quiso tanto un día y la derrumbo al de poco. El hedor de sus borracheras contaminó el aire del hogar hasta que no pudieron más y salieron a intentar respirar en una superficie no más agradecida que los viajes en pateras o cayucos. Pero los moratones se fueron apagando, de puertas afuera.

Hoy me preguntó quién hará una guerra por ella. Quién pondrá patas arriba el mundo para que vuelvan a erigirse las torres de su dignidad. Me preguntó qué porcentaje del presupuesto estatal está destinado a armar a esta persona con algo más que su valentía. Y se muy bien que no recibirá la Medalla al Honor. Y ella será la única que luche por no figurar en las listas de caídos en combate.

2 comentarios:

Manu dijo...

Muy, muy bueno Oskar. Recordar las tragedias del pasado está bien, luchar contra las del presente es aún mejor.

Pablo Aretxabala dijo...

Un 11 de septiembre un general llamado Pinochet bombardeo la residencia de su presidente y lo asesinó, iniciando una época de terror que no dió lugar a ninguna guerra por restaurar la democracia ni nada parecido.

La plegaria a un labrador

Levántate y mira la montaña,
de donde viene el viento, el sol y el agua.
Tú, que manejas el curso de los ríos,
tú, que sembraste el vuelo de tu alma.

Levántate y mírate las manos.
Para crecer estréchala a tu hermano,
juntos iremos unidos en la sangre.
Hoy es el tiempo que puede ser mañana.
Líbranos de aquél que nos domina en la miseria.

Tráenos tu reino de justicia e igualdad.
Sopla como el viento la flor de la quebrada.
Limpia como el fuego el cañón de mi fusil.
Hágase por fin tu voluntad aquí en la tierra.

Danos tu fuerza y tu valor al combatir.
Sopla como el viento la flor de la quebrada.
Limpia como el fuego el cañón de mi fusil.
Levántate y mírate las manos.

Para crecer estréchala a tu hermano,
juntos iremos unidos en la sangre,
ahora y en la hora de nuestra muerte.
Amén. Amén. Amén.

Victor Jara.