20.9.06

Leizean Murgilduz V . Leopoldo María Panero

Hace un tiempo compré un libro de cuentos diferente a todo llamado Alicia y el ladrón de cuentos. Me sorprendió su originalidad y me despertó una curiosidad que ha ido aumentado conforme he ido leyendo el libro. Lo leo poco a poco por ese miedo que a veces tengo a terminar los libros, como si no quisiera abandonar los nuevos universos conocidos. Por eso aún no he escrito nada sobre ello pero lo haré, sin duda. En una de las páginas leí lo siguiente:

"La ciudad está llena de caminos:
todos son buenos para escapar de ella."

Dos versos. Nada más. Pero me llegaron. Por lo que fuere así fue. Como cuando sin saber porqué uno a veces ve como le empiezan a rebosar lágrimas sin ninguna razón aparente. Así me sucedió. Unas lineas mas adelante, o unas páginas, descubrí el nombre de quien había escrito aquello. solo tuvieron que pasar unos días para que me comprase un libro suyo. Lo encontré. También busqué información sobre él. Es un viejo looo. Es viejo de verdad. Es loco, de los de verdad. Media vida en psiquiátricos. También pasó por la cárcel. Luego he ido descubriendo que el libro está repleto de referencias a este loco-viejo-loco.

(Debajo un corta y pega biógrafico)

Nace en Madrid en 1948. A los dieciséis años ingresa en el entonces clandestino Partido Comunista y la militancia le valió su primera estancia en prisión. Pasa por distintos centros de rehabilitación y recorre casi todos los psiquiátricos de la península. Es considerado comúnmente el único poeta maldito de las letras españolas.

(Fin del corta y pega)

Es uno de lo poetas más importantes de la literatura española, y sin duda, el más original. No es fácil conseguir salir a la superficie del significado de sus versos pero merece la pena sumergirse en la búsqueda de esa salida nadando al calor de sus palabras, extrañas, dulces, malsonantes, ...palabrascuerdascamufladasdelocurayviceversa, así, todo junto.

Os pongo un poema corto, pero cargado de sentimiento y belleza literaria. Y se que este hombre volverá a dejarse ver en nuestras inmersiones al abismo de las palabras.
Del libro "Last River Together" (1980), con vosotros Leopoldo María Panero.

A FRANCISCO

Suave como el peligro atravesaste un día
con tu mano imposible la frágil medianoche
y tu mano valía mi vida, y muchas vidas
y tus labios casi mudos decían lo que era el pensamiento.
Pasé una noche a tí pegado como a un árbol de vida
porque eras suave como el peligro,
como el peligro de vivir de nuevo.




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