Si el viento
deja de empujar tan fuerte
quizás
queden las cosas en su sitio.
Seguid soplando.
OSKAR MARCOS
Batzutan hitzak dardarka ateratzen dira geure ahotatik, beharbada beraien garrantziaz hunkituta. Hitzak, gehienetan, betiko galtzen dira idazten ez badira, eta idatziak izan arren, hil daitezke ere. Baina badago, eta ez badago egon dadila, leku bat non hitz bakoitzaren arimak bizirauten duen. Beraien leizean jolasten dute, kulunkatzen dira eta kolore ezberdinez margozten dituzte esperantzak, desioak, iraultzak, azken finean, AMETSAK. Zeuen hitzak leize honetan kulunkatzera gonbidatzen zaituztet.
He vuelto al salón y he recordado que Amets me trajo un poema de un hombre que los escribe en la Gran Vía de Madrid. Cómo es a veces el tiempo que no me permite hacer las cosas que he pensado hacer y que me apetece hacer. En este caso leer ese poema. Debí hacerlo la misma noche que fui a buscar a Amets al aeropuerto pero he tardado una semana. Un segundo ya no dura un segundo. He leído el poema. Me ha costado entender algunas palabras. No su significado sino entender cuál era la palabra que estaba escrita. Quizás esté acostumbrándome demasiado a los caracteres informáticos y estoy olvidando leer las palabras escritas con un bolígrafo sobre un papel. Es un poema de amor. Se titula "El sueño".
Era muy pequeño el espacio para la duda. Pequeño el espacio para dar marcha atrás. Pequeño porque lo hemos ido acotando a cada paso. Acercándonos cada vez más. Cada vez más gente.